La bolsa de valores alcanza nuevos máximos históricos y te preguntas si deberías invertir para aprovechar la racha alcista pero necesitas el dinero. Es recomendable examinar las finanzas familiares antes de comprar acciones. Por ejemplo, sí debe pagar la universidad de su hijo dentro de dos o tres años, no ponga ese dinero en acciones. Tal vez usted sea una viuda y su hijo, actualmente en segundo de secundaria, tiene opciones de entrar en Harvard, pero sin beca. Como sus recursos apenas dan para la matrícula, tiene la tentación de aumentar su patrimonio con algunas acciones conservadoras blue-chip.
En un caso como este, incluso comprar acciones blue chip sería demasiado arriesgado. Salvo grandes sorpresas, las acciones pueden ser muy predecibles en un plazo de diez o veinte años. Pero para saber si van a subir o bajar en dos o tres años, lo mismo da que lo decida lanzando una moneda al aire. Las blue chips pueden bajar de precio y mantenerse así durante tres o incluso cinco años, de modo que si el mercado pisa una piel de plátano a Dexter le va a tocar ir a la escuela nocturna.
Tal vez usted sea una persona mayor que debe vivir de unos ingresos fijos, o una persona joven que no soporta trabajar y quiere vivir de unos ingresos fijos de la herencia familiar. En ambos casos, manténgase alejado de la bolsa. Hay toda clase de fórmulas complicadas para determinar qué porcentaje de sus activos debería invertir en bolsa, pero yo tengo una más simple, y es la misma para Wall Street que para las carreras de caballos. Invierta solo lo que pueda permitirse perder sin que esa pérdida tenga un impacto sobre su vida cotidiana en un futuro próximo.
¿Poseo las cualidades personales necesarias para ganar?
Esta es la pregunta más importante de todas. En mi opinión, la lista de cualidades debería incluir la paciencia, la autoconfianza, el sentido común, la tolerancia al dolor, la apertura de mente, el distanciamiento, la persistencia, la humildad, la flexibilidad, la disposición a realizar investigaciones independientes, idéntica disposición a admitir errores, y la capacidad de ignorar el pánico a su alrededor. En términos de CI, probablemente los mejores inversores se sitúan en algún punto entre el diez por ciento más bajo y el tres por ciento más alto. Los auténticos genios, me parece, están demasiado enamorados de sus elaboraciones teóricas y se sienten traicionados por el comportamiento real de las acciones, que es más banal de lo que ellos son capaces de imaginar.
También es importante ser capaz de tomar decisiones en ausencia de información completa o perfecta. Las cosas casi nunca están claras en Wall Street, y cuando lo están, es demasiado tarde para aprovecharse de ello. La mente científica que necesita tener todos los datos solo va a encontrar frustración aquí.
Por último, es crucial la capacidad de resistir la naturaleza humana y las «reacciones instintivas». Raro es el inversor que no alimenta la secreta convicción de que tiene un don especial para adivinar los precios de las acciones o del oro, o las tasas de interés, a pesar de que la mayoría nos convicción de que tiene un don especial para adivinar los precios de las acciones o del oro, o las tasas de interés, a pesar de que la mayoría nos equivocamos una y otra vez. Resulta asombroso ver con qué frecuencia la gente se convence de que las acciones van a subir o la economía va a mejorar justo cuando va a ocurrir lo contrario.
Conocimiento de Peter Lynch de su libro "Un paso por delante de Wall Street". Libro recomendado si quieres empezar a invertir en la bolsa.
